Y continúan perdiendo… las alas abatidas que cuelgan derrotadas del
tablero de la incomprensión.
Y dicen que no te enamores, nunca… de una persona que sienta, que
piense, que sea capaz de ser mujer.
Y en esa lucha de perdedores donde los hilos grotescos drenan la
voluntad de los que sin querer quieren y vacían el alma de los que
quieren sin poder, siempre ganan los mismos. Otra muerta, otra
violencia… y como consecuencia, otro terror nocturno de niño
asustado por la oscuridad, cuyos sentidos son irradiados de realidad
mientras su mente lucha por permanecer en la infancia.