viernes, 22 de mayo de 2026

Verdad

 

Sueña la verdad con ser contada

y mientras sueña, se miente a sí misma


porque le cuesta mostrarse,

tímida


y cuando lo hace

resulta que

siendo verdad

creen que es mentira


pero valiente

se expone al mundo

para que la vean


sin posarse

sin que nadie la posea


y cansada se rinde

porque ya no la buscan

ya la hallaron


lo dice el niño

lo dice el anciano


la sientes en su voz

y te aferras a ella

quieres que sea ella


el monólogo en tu cabeza

grita que ya la tienes

por fin, la certeza


ahora tu verdad

mentira que viaja en primera

con su carabina ignorancia a su vera

se propaga a toda velocidad

jueves, 24 de julio de 2025

Uber

 

Domingo. Seis de la tarde. Recibo una llamada de mi hija, que con sus 15 años recién estrenados, me pide ir a Antequera con unos amigos. El resto del contexto, que lo hay, no es relevante para entender la historia.


Uber. Esa fue su respuesta cuando, por teléfono, le pregunté cómo tenía pensado volver de Antequera, que está a 40 minutos en coche de Málaga, a unos 35 kilómetros de distancia. Mi hija no pudo ver mi cara de incredulidad, pero la pausa que se produjo nada más escuchar su respuesta, le dio alguna pista. Tras una conversación donde, con grandes dosis de paciencia, intenté sin éxito hacerle ver que esa idea no se podía llevar a cabo, entre otras cosas, por el enorme desembolso económico que conllevaría pagar un trayecto de esa índole, mi hija me colgó el teléfono bastante indignada. Finalmente, la idea de ir a Antequera no se materializó y tuvo que quedarse donde estaba. En Málaga, con sus amigos.


Desde ese día, me rondaba una idea por la cabeza que por fin ahora soy capaz de exponer. Porque atando cabos, te das cuenta de que para un adolescente, la opción de volver en VTC a casa se ha normalizado. O por lo menos, se tiene en cuenta. Contándoselo a un compañero de trabajo que también tiene hijos en esta edad, me surgieron, sin darme cuenta, una serie de preguntas que le lancé mientras le miraba a la cara ¿Qué estamos haciendo? ¿Cómo estamos criando a nuestros hijos? ¿Cómo puede ser que la opción Uber como método para volver a casa se haya instaurado entre la chavalería? ¿De verdad que hay padres y madres que prefieren pagar antes que decirle a sus hijos que vuelvan antes a casa en transporte público, o en último caso, ir en persona a recogerlos? Yo hablaba en primera persona porque pienso que para intentar entender lo que pasa a nuestro alrededor -y que en mi opinión es un error- primero debemos asumir que formamos parte de ese colectivo que está cometiendo -consciente o inconscientemente- dicho error.


La pregunta quedó suspendida en el aire. Después, cuando me puse a escribir estas líneas, me vinieron a la cabeza más interrogantes, porque para que esta tendencia se perciba como algo normal en nuestra sociedad, tiene que haber transcurrido un tiempo considerable donde se hayan repetido estos patrones y la solución haya sido contratar el servicio de una VTC. La única respuesta lógica era que nosotros, los progenitores, éramos los causantes de esta tendencia. Con las nuevas tecnologías como cómplices del delito. Siguiendo ese hilo, intenté imaginar las razones que habrían movido a mis compañeros de generación a comportarse de esta manera. Lo primero que pensé fue en la seguridad. Esto me ayudó a entender mejor el fenómeno. Porque prima la seguridad por encima de todo. Y la capacidad de que, a través de sus dispositivos, puedan contratar un servicio que les lleve a casa y pueda ser pagado desde la misma aplicación, sin necesidad de efectivo ni tarjeta física, nos ayuda a nosotros, los adultos, a mantener esa sensación de seguridad.


Ese podría haber sido el germen de este fenómeno. La seguridad pudo ser la chispa que prendió el motor de este cambio, pero no fue el único. Porque la seguridad aporta tranquilidad. Y la tranquilidad o falta de preocupación, puede conducir a la comodidad. Sin levantarnos del sofá o de la cama, podemos estar tranquilos de que nuestros polluelos tengan una forma de volver al nido. En Uber. Y cuanto más lo pensaba, más peso específico adquiría este último elemento en la ecuación. La comodidad.


Y siguiendo esta línea de razonamiento, retomé una de las preguntas que inicialmente le hice a mi compañero: ¿De verdad que hay padres y madres que prefieren pagar antes que decirle a sus hijos que vuelvan antes a casa en transporte público, o en último caso, ir en persona a recogerlos? Y en esta ocasión, la respuesta resultó evidente. Sí. El que pudiera permitírselo, lo iba a hacer. Y como normalmente sucede entre adolescentes, estos comportamientos, estas conductas, se contagian. Y como normalmente sucede entre adultos, estos comportamientos se normalizan de la misma manera. Siempre y cuando su economía se lo permita, repito.


Mi hija no fue a Antequera ese domingo, pero ha vuelto a casa más de una vez en Uber -que le ha pagado su novio, todo sea dicho-. No sé si será una tendencia o algo pasajero. Solo quiero aprovechar para hacer apología del transporte público y del sentido común, ya que estamos. Porque ya habrá tiempo para dejar de lado estas cosas y tirar de Uber para que vuelvan a casa sanos y salvos.

miércoles, 23 de julio de 2025

reflexión de 50

Qué curiosa la vida: te sirve en plato frío las sobras de lo que dejaste cuando joven para que las ingieras años más tarde; pero tranquilo, también podrás preparar una nueva receta que dispensarás con gusto a una tercera persona que no querrá comer.

viernes, 23 de mayo de 2025

ya son tantas

 

Y continúan perdiendo… las alas abatidas que cuelgan derrotadas del

tablero de la incomprensión.


Y dicen que no te enamores, nunca… de una persona que sienta, que 

piense, que sea capaz de ser mujer.


Y en esa lucha de perdedores donde los hilos grotescos drenan la 

voluntad de los que sin querer quieren y vacían el alma de los que 

quieren sin poder, siempre ganan los mismos. Otra muerta, otra 

violencia… y como consecuencia, otro terror nocturno de niño 

asustado por la oscuridad, cuyos sentidos son irradiados de realidad 

mientras su mente lucha por permanecer en la infancia.

lunes, 5 de mayo de 2025

vámonos juntos donde no hay que mirar

porque el que mira constantemente al pasado puede verse atrapado por la tristeza del cómo hubiera sido

pero ninguna de estas líneas se hubiera escrito sin el pellizco que esa mirada pretérita provocó en mí

porque el presente es un fantástico catalizador del recuerdo, que aviva la hoguera de los sentimientos y ayuda a encontrar las palabras que al fluir te liberan de cierto peso.

pero su poder no acaba ahí... el presente es más fuerte que eso... es capaz de atraer una versión más dañina del pasado, de poner el foco donde trataste de olvidar y hacer que tu futuro se tiña poco a poco de negro.

porque el ahora es un puente infinito que nunca dejamos de cruzar, que al mirar atrás nos engaña y al levantar la vista nos tienta con diferentes horizontes.

pero yo no le temo al pasado cuando le invoco, cuando me giro consciente y la luz ilumina ese recuerdo y, por malo que fuera, consigo controlarlo en mi consciente bajo el pacto de no agresión.

pero ¡ay cuando no llama!¡ay cuando no es bienvenido! porque así el dolor es compañero de viaje de la memoria, que como pasajero con exceso de equipaje, se deshace de ese pesar vertiéndolo en tu presente.

jueves, 20 de febrero de 2025

CODICIA

 

Al principio todo era más sencillo. Se trataba de democratizar la

información, el acceso a ella por lo menos. Luego alguien pensó que

esto de la democratización sonaba bien pero no daba beneficios, no

se ganaba dinero. Y cambiaron democratización por monetización, 

desarrollando un plan de marketing que les ayudara a vender.

Se pasó de buscar información en un océano de datos -en base a  

ciertos criterios que debíamos ir afinando- a un motor de búsqueda 

que seleccionaba para ti los mejores resultados en base a lo que 

pagara cada uno de los interesados en querer ser encontrados.

Ya teníamos la tan deseada monetización, ya se podía ganar dinero, 

mucho, con esto de Internet.

Pero aún quedaban/quedan algunos pasos que dar. Porque al utilizar 

el buscador, aparecían millones de resultados en menos de un 

segundo. Aunque casi siempre nos ceñíamos a las primeras opciones 

que tan sutilmente nos presentaba como óptimas nuestro buscador, 

había veces que algún incauto se perdía pasando páginas y páginas 

para encontrar lo que buscaba.

Esto puso en alerta a los genios marketinianos, a las grandes 

corporaciones tecnológicas, que se pusieron manos a la obra para 

desarrollar un nuevo producto que simplificara todo ese océano de 

información y nos lo sirviera en bandeja de plata para un consumo 

fácil, directo y sin cuestionamientos.

Así surgió la tan mal denominada Inteligencia Artificial.

Finalmente habían creado una forma de simplificar el océano y 

convertirlo en una gota para saciar completamente nuestra necesidad 

de información. Y de camino, anular nuestra capacidad crítica y de 

razonamiento. Un solo resultado para cada búsqueda, una sola 

opción. Y lo mejo de todo es que tenemos que ir perfeccionando 

nuestra pregunta para que el resultado se acerque lo más posible a lo 

que nosotros buscamos. O eso parece.

En realidad, todas las IA tienen versiones de pago que funcionan 

considerablemente mejor que las básicas, y como diría un amigo 

mío: - hombre, ¡qué quieres! ¿que encima te las regalen?

Más de lo mismo, monetización.

Pero volvamos al asunto de reducir los resultados, que tiene grandes 

ventajas. Porque si el usuario medio no tiene muchas ganas de 

contrastar su búsqueda -normalmente, no las tiene- la respuesta se 

dará automáticamente por verdadera. No tendremos capacidad para 

vislumbrar si las conjeturas de la IA de turno tienen visos de verdad 

o son resultado interesado de la programación que ciertos 

desarrolladores visionarios con ganas de amasar grandes fortunas 

han introducido en ellas.

Cada vez la verdad será más difícil de identificar, se perderá en un 

océano de grises donde las IA’s gobernarán bajo el dictado de unos 

pocos y cualquier certeza, incluso que la Tierra es redonda, se 

pondrá en cuestión. Tiempo al tiempo.

Bienvenidos a una nueva era de la información que viene de la mano 

del consumo compulsivo de redes Asociales, que llegaron para 

acercarnos y que se han revelado como uno de los mayores factores 

de aislamiento del individuo -opinión completamente subjetiva y 

contrastada únicamente con mi círculo íntimo-. Dicen que es la era 

de los bulos y la desinformación, de una pérdida de confianza 

generalizada, que va desde el ámbito tradicional -medios de 

comunicación, valores morales y éticos- hasta el ámbito social y 

educativo. Puede que tengan razón.

Sea como sea, creo que estamos siendo testigos de un cambio de 

paradigma a nivel mundial, que empezó queriendo ser algo gratuito 

lo que todo el mundo pudiera acceder por igual, 

independientemente de su raza, origen, etnia, clase o religión y 

acabó siendo un producto más de la codicia de unos pocos.

lunes, 10 de febrero de 2025

fake it till u make it

 

Te dejas atrapar por tu burdo engaño

te olvidas de ti mientras mientes a los demás

y la casa de naipes que intentas rellenar con hormigón

se desmorona tras tus pasos


¡ay de ti! que en todo lo que te propongas triunfas

¡ay de ti, triunfo! zanahoria que cuelga vil en nuestra mente

¡ay de ti, mente! que distraída de vivir te olvidas

¡ay de ti, olvido! que recurrente vuelves cuando nadie te llama


Y amanece, bucle que a veces se torna siniestro

y te levantas buscando el sol porque dudas

y la farsa vital que te empuja a creerte reacciona

no te puedes parar, porque muerto yace ante ti

el que padece, el sintiente

tú, que te falta el tiempo

tú, que medras por no perderlo

ves asqueado cómo destilan cada segundo de su vida

desperdiciado mientras precipita gota a gota

como sangre de ángel caído

que observa al mártir desde su púlpito

con el estómago revuelto, impertérrito.